¿SERÁ LA POLÍTICA? – ANDRÉS ALLAMAND ANALIZA LA ÚLTIMA ENCUESTA DEL CENTRO DE ESTUDIOS PÚBLICOS (CEP)

Senador Andrés Allamand Zavala

En resumen: El gobierno debe y puede mejorar; la oposición está obligada a cambiar.

01/07/2010
Una interesante aproximación al análisis de la encuesta CEP la dio el “twitteo” del periodista Daniel Matamala: “Cifras son buenas: desempleo baja, crecimiento al alza; alto consumo. Parece que en este caso no es la economía: es la política, estúpido”. El juego de palabras alude a la famosa frase de James Carville (“Es la economía, estúpido”) quien en la contienda presidencial norteamericana de 1992 hizo patente el grave error comunicacional de la campaña adversaria (la de George Bush padre) que retrocedía sin parar en las encuestas atrapada en un error fundamental: no había adecuado su discurso a la grave recesión que afectaba la economía. La encuesta CEP muestra -más allá de aspectos focalizados como el “efecto Transantiago” en la Región Metropolitana – cuales son las áreas en que el gobierno debe mejorar.

En primer lugar, en el ámbito global de la comunicación. Con una economía como avión, producto del impecable manejo liderado por el Presidente Piñera junto a su Ministro de Hacienda, Felipe Larraín, la percepción pública es muy distinta: sólo un 17% la ve bien, un 58% no la ve ni bien ni mal y un 24% la advierte mala o muy mala. ¡Un 51% cree que el país está estancado! No hay que darle más vueltas: En el mundo de hoy gobernar es comunicar.

En segundo lugar, es evidente que hay espacio para avanzar en el ensamble del gobierno y fuerzas políticas que lo apoyan. Mientras el gobierno aparece con una evaluación levemente inferior a la de otras administraciones desde la recuperación democrática, la Coalición del Cambio muestra una significativa alza: se empina a un inédito 41%. Pero hay otro dato interesante: Siempre hubo una brecha amplia entre el apoyo al gobierno y la Coalición que le daba sustento. Al final del gobierno de Bachelet era un abismo superior a los 35 puntos. Hoy esa distancia es muy corta: Un 45% (Gobierno de Piñera) versus un 41% (Coalición del Cambio). No hay capital político “de reserva” en el gobierno, por lo que hay que construir rápido una “correa transportadora” entre éste y las fuerzas políticas que lo apoyan.

En tercer lugar- y aunque no hay una pregunta específica de la encuesta que lo aborde- es de presumir que al gobierno se ve afectado por flancos que mantiene abiertos. Es el caso de los conflictos de interés que algunos porfiadamente piensan que “sólo preocupan a las elites” pero son tierra fértil para la oposición en un doble sentido: Le permiten erosionar al gobierno y le enturbian la limpieza de su mensaje. En la política, como en el tenis, no sólo hay que preocuparse de los “aces” ganadores sino también de los errores no forzados.

En cuarto lugar, toda adhesión ciudadana a un gobierno siempre parte por el entusiasmo de las fuerzas propias. Es absurdo generar una suerte de falso conflicto entre políticos y tecnócratas, ya que los gobiernos necesitan de ambos, pero es igualmente equivocado pensar que se puede levantar y mantener la adhesión sin considerar adecuadamente a los partidos que a lo largo de las últimas dos décadas trabajaron para el triunfo del actual gobierno. Y si de adhesión se trata, basta mirar la alta y merecida evaluación de Joaquín Lavín, el más “político” de los miembros del gabinete.
¿Y la oposición? La encuesta refleja que no encuentra ni el tono ni la distancia ni la estrategia. Su mentada autocrítica ha sido espasmódica, autocomplaciente y ambigua. Sólo la salva la ex Presidenta Bachelet.

¿Qué debe hacer el gobierno? Concentrarse en el mensaje comunicacional, cerrar los flancos abiertos, articular mejor su trabajo con la Coalición del Cambio y desplegar con fuerza, en todos los campos, el programa con que fue elegido.

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